Solución para el frio: La teoría de las 3 capas
Protegerse del frio invierno, creo que puedo ayudar un poco en esto. La parte más importante que debe de estar…
Esta historia no me la invento.
Me la contaron después de que un grupo, al que ya había avisado, viviera una de esas noches que no se olvidan. De las que no necesitas fotos para recordar.
Todo empezó con una propuesta en CEV de una ruta por la Sierra de Cazorla. El que la lanzó aseguraba que tenía todo preparado: ruta clara, puntos controlados, experiencia de sobra.
Spoiler: no tenía nada de eso.
No investigó, no comprobó el horario, no conocía los pasos clave y ni siquiera llevaba pilas en el frontal. Eso es lo que pasa con los ignorantes competentes: transmiten seguridad, pero solo eso.
Yo estuve en la reunión previa.
Pedí la palabra y dije lo evidente: esto no está planificado.
Que salga en una revista no es suficiente.
Nadie me hizo caso.
La idea era llegar al camping, montar las tiendas, cenar algo, preparar la marcha para el día siguiente y listo. Cada uno con lo que llevaba de casa para almorzar. Sin estrategia alguna, sin previsón, solo las indicaciones de uno que decía conocer la ruta.
Empezaron a caminar. Paraban a hacer fotos. Todo muy relajado, hasta que se dieron cuenta que se hacía tarde. Un desvío improvisado, sin comprobar distancias, sin referencias. A la pregunta cuanto falta, la respuesta siempre la misma «ya queda poco».
Era finales de octubre.
El fin de semana del cambio de hora.
Se hizo de noche antes de lo previsto.
—Vamos a sacar los frontales. (Compra uno aquí)
Sólo uno funcionaba: el de Toni.
Él iba delante, iluminando al resto en una noche cerrada, sin luna, sin referencias.
Caminaban por un barranco.
La tensión subía.

Entonces, José dijo: “Nos quedamos aquí. No seguimos.”
Y tomaron la decisión correcta: parar.
Esperar al amanecer.
No avanzar sin ver.
Improvisaron una cena con lo poco que llevaban.
Nadie tenía saco, se quedaron en las tiendas.
Solo Toni tenía una manta térmica. (Compra la tuya aquí)

Cuando amaneció, vieron el terreno.
El barranco era peligroso.
Retrocedieron hasta la cresta y bajaron por una ladera expuesta.
Llegaron al camping.
Las tiendas seguían montadas con los sacos dentro. (Compra tu tienda aquí)
Sin usar.

Comieron en el bar.
Volvieron a casa.
Frustrados.
Pero vivos.
Con una sensación clara: estuvieron demasiado cerca de poner en riesgo su vida por seguir a quien no sabía lo que hacía.
Una ruta mal planificada no es una aventura.
Es una negligencia.
La montaña no perdona la soberbia.
No entiende de egos.
No tiene paciencia con quienes improvisan sin formación.
Este grupo tuvo suerte.
Pero no siempre es así.
Por eso, si una historia como esta puede evitar un susto en otro grupo, habrá valido la pena contarla.
Porque la montaña siempre pone a cada uno en su sitio.
Y nunca se equivoca.
Protegerse del frio invierno, creo que puedo ayudar un poco en esto. La parte más importante que debe de estar…
¿Quieres que tu botella de aluminio dure? Entonces límpiala bien. Sí, ya sé, parece evidente, pero no te imaginas la…
La forma de nuestro pie es de vital importancia, ya que no podremos llevar unos pie de gato con forma…
Estar entre las Mejores tiendas online de montaña en España, es todo un privilegio y un premio al trabajo y…
No somos dueños del entorno, somos parte de él. Exactamente lo mismo que defendía Noah de la tribu Sealth cuando…
Dan George (1975) Rescatada de la web: agujetasnativos 2002 Este texto, conocido como Carta abierta de un jefe indio, se atribuye a…
Pies de Gato Boreal, ¿Cual necesitas? Reeditado enero 2026 El mundo de los pies de gato es muy complejo, ya que a…
No es un libro para contar hazañas. Es una guía práctica construida a partir de errores reales, propios y ajenos, y de lo…
¿Llevas un forro polar… o una bata camuflada? Voy directo al grano. Si algo me sube la tensión más que un mal…
Tal y como os avanzamos, la 2ª edición de nuestro manual «5 claves para aventurarte por rutas desconocidas» ya está…